Revoluzión cierra sus puertas hasta nuevo aviso
Después de un tiempo de meditar y pensar, he tomado esta decisión. Es por eso que quiero por este medio reconocer mis errores.
Estuve equivocado mucho tiempo, sobre todo los dos últimos años. Pensaba y tenía la fantasía que gente cristiana como los que entramos acá, éramos personas de valores, que entendíamos los principios del reino de Dios, que habíamos comprendido lo que significa la gracia y el amor de Dios, pero me equivoqué, nada más lejos estaba de eso.
A los largo de estos 5 años y medio de vida que tiene el sitio, y sobre todo en los últimos 2 años, pude comprobar cuán enfermos estamos como cristianos. Agresión, intolerancia, falta de sentido por la autoridad, orgullo, egoísmo, división, queja, murmuración, condenación, banalidad, pasaron a ser moneda corriente. El pecado es relativo, relativo a lo que "yo pienso", ya no es Dios ni su palabra un parámetro fijo, el parámetro soy yo y mis ideas.
Este sitio fue concebido como un espacio para en Cristo edificar, despertar, promover, impulsar, unir, levantar, sanar, revelar. Si eso no se lleva a cabo, entonces Revoluzión no tiene por qué seguir existiendo. Y como siempre dijimos, Revoluzión no está hecho por algunos, sino que es algo construido por todos, ya que es una comunidad.
Duele esta decisión, y duele saber que nuestros actos impulsaron a llegar a esta situación. Todavía nos queda mucho por destruir, muchas personas por herir, mucho "prójimo" por juzgar, mucho por hacer para frenar el obrar de Dios a través de nuestras vidas. Sigamos así, seguramente llegaremos a mucho...
Les pido una cosa nada más, que nos arrepintamos, nos volvamos a Dios de rodillas y examinemos nuestras vidas. Que dejemos el orgullo, y que volvamos a dejar que Jesús sea el Señor y Rey de nuestras vidas, de manera que se manifieste en nosotros toda humildad, gracia y dependencia de Él. ¿No les parece que la misma situación que está viviendo nuestra querida latinoamérica también se ha encarnado en nosotros? ¿No creen que es tiempo de no conformarnos a este siglo y comenzar a hacer manifiesto el reino de Dios y su justicia en nuestras vidas, para luego que esto se manifieste en nuestros países y ciudades? ¿O queremos maldición para nuestra tierra, y nuestra descendencia?
Sergio P. Sidoruk (Zorgos)
Podés dejar tu comentario a través de este formulario